Nostalgias – coplas –

© Jorge Salazar Isaza

foto: © Annie Drese

Panadera

Marta : negra, alta y “lomeña”
vendía parva en canasto,
cocida en horno de leña
su aroma no daba abasto.

Y pasaba por la cuadra
los sábados por la tarde,
panes, pasteles de hojaldra
no requerían alarde.

Cuan perfecto su equilibrio
del canasto en la cabeza,
grandes y chicos delirio
Marta con su realeza.

No precisaba pregón
panadería ambulante,
de las casas por montón:
- Bien pueda pase, adelante.

Entre los paños y linos
aparecía un tesoro,
bizcochuelos tan divinos
todavía los añoro.

Árbol

En el palo de guayaba
se columpió mi niñez,
a la barra le gustaba
mecerse con rapidez.

Próximos a despegar
cada cual se sienta en rama,
vaivén se va acelerar
quien se caiga es una rana.

Y se doblaban las copas
el árbol nunca crujía,
esa risa aún me arropa
gajos de mucha alegría.

Del guayabo el solo fruto:
pelafustanes en flor,
un hache ka tan abrupto
me alivia todo rencor.

En su lugar edificio
del guayabo su sacrificio,
Gustavo, Pichi, Rodrigo…
de todos fue gran amigo.

Pelota

Para el fútbol soy muy malo,
mejor dicho, la embarrada,
mis amigos de regalo
me dicen: “Pata multada”.

Y me ponen de defensa,
por lo menor poco estorbo,
no se trata de una ofensa
para un tipo tan cazcorvo.

Me colocan de portero,
por fin hallo mi lugar,
salvo goles, buen arquero,
qué placer me da jugar.

Nacho, Jorge, Federico…
los amigos de la cancha,
no existe pobre ni rico
de ternura la avalancha.

Solo con una pelota
hicimos mundo vivible,
de lejos se viene Jota
me saluda con un drible.

Yegua

Una vez tuve una yegua,
solo por una semana,
mi emoción no daba tregua
le daba maíz y caña.

Fue en la finca del “Totumo”
donde tocaba ir en bestia,
por caminos de yarumos
bajábamos sin molestia.

Por nombre le di «Totuma»,
para seguir con el tema,
su recuerdo no se esfuma
persiste como un poema.

Me levantaba temprano,
le arreglaba desayuno,
trotábamos por el llano
cual un centauro montuno.

Domingo llegó el adiós,
yo le bajé la montura,
le di gracias a mi Dios
me consolé de tristura.

Toma

La fe montañas si mueve
bien lo demuestra mi madre,
muchos años con mi padre
cual macho asoliado bebe.

Decidió darle un polvillo
que venden en la farmacia,
lo deja como un ovillo
mas le da días de gracia.

Viejo no era mala gente
siempre fue muy responsable,
la botella de aguardiente
sí lo volvía inmamable.

Fer le contó del veneno
pensamos habría exilio,
papá mantuvo sereno
se pedía domicilio.

Va mamá do padre Delio
confiesa su mecanismo:
- ¿Cómo se llama el remedio?
Tengo un hermano en lo mismo.



Fin

Una respuesta a «Nostalgias – coplas –»

  1. Avatar de Jorge Salazar Isaza

    Gracias por escribir un comentario.

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Un comentario en “Nostalgias – coplas –

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