Niñas (coplas)

© Jorge Salazar Isaza

Dibujo: Valeria y Zoraïda (2003)
                                 
(1)
Mi niña descubre el mundo
con su dedito señala:
la mesa, el perro, las alas
con ceño cogitabundo.

(2)
Yo la miro y no me explico
de donde nace su entusiasmo,
me saca de mi marasmo
con sus brinquitos de mico.

(3)
Vino sin pedir permiso,
vida se invita a mi mesa
cual una alondra traviesa
con su canto aliña el guiso.

(4)
En la edad de los por qué
de ella me pongo a pensar:
todo vuelve a empezar
con la razón y la fe.

(5)
Yo le canto por la noche
muchas canciones de cuna
que se elevan a la luna
do mora el abuelo Joche.

(6)
Mi niña quiere a la gente
que se interesa por ella,
brilla en los ojos la estrella
del cariño que se siente.

(7)
Esa confianza absoluta
renueva en mí los anhelos
porque el reino de los cielos
solo los niños disfrutan.

(8)
En un mundo malherido
niños tejen esperanza,
cual un arca de la alianza
con animales queridos.

(9)
De quién los torne mohínos
quién impida su resuello
ojalá le cuelguen al cuello
la piedra de este molino.

(10)
Juego: segunda natura
que en los niños acontece,
de los árboles se mece
toda su sed de aventura.

(11)
Infancia: nido de artistas,
poética del regalo
resplandece cual un halo,
luego os liman las aristas.

(12)
Y sus límites explora
mi niña con su capricho,
mas cuando se halla en su nicho
de todo allí se enamora.

(13)
Su gusto el himno concilia
a Colombia canta de ahínco,
la letra no le da un brinco
dice “¡Oh! Gloria Irma y Cecilia”.

(14)
¿Mas cuál mundo como herencia
de nuevas generaciones?
El plástico a borbotones
contamina la conciencia.

(15)
Ellas nos pedirán cuenta
diremos chorros de baba,
la codicia nos entraba
mientras todo se calienta.

(16)
Estamos más que advertidos
vamos recto contra el muro
de apocalipsis cianuro,
no seamos mal nacidos.

(17)
Lo dice el papa Francisco:
creación signo de amor,
mas la volvemos dolor
vomitando tanto cisco.

(18)
Natura: simple herramienta
de ese progreso de marras,
a ver de dónde te amarras
cuando las aguas revientan.

(19)
Pues la niñez nos recuerda:
vivimos en poesía
por la gracia y la alegría
de bien saltar a la cuerda.

(20)
Mi niña mira en asombro
pájaros, flor, mariposa
pero cosa más sabrosa
cuando ella se sube a mi hombro.

(21)
Pues la niñez de mi infancia
respira de ella fragancia,
niña de toda mi vida
gracias a vos no me olvida.

(22)
Y ver surgir el lenguaje
cual un árbol su follaje,
las palabras revoltosas
les dan el nombre a las cosas.

(23)
El canto se abre camino
marcado por el destino
del corazón de la madre:
tambor con la piel de hojaldre.

(24)
Vivo en torno de las niñas,
si mi tristeza se apiña
cuando el ánimo está bajo
ellas la mandan al carajo.

(25)
¡Sí! recuérdame Jesús,
tú que cumpliste en la cruz
del buen ladrón el anhelo
quién también se robó el cielo.

Fin

3 comentarios sobre “Niñas (coplas)

  1. Estas coplas son un Himno a la Vida, a los niños y a las niñas, a la infancia. En ellas se respira el amor profundo que le tenemos a nuestros hijos. Al leerlas percibo en cada palabra la inocencia y la alegría de la niñez que juega, canta, brinca y disfruta cada momento como único. También nos señala a los adultos toda la dicha que les estamos quitando en un futuro no muy lejano.
    Gracias Jorge por este bello regalo. Los dibujos de tus hijas no podrían haber iluminado mejor el hermoso paisaje que creaste con tus coplas.

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  2. Es efímera la niñez, por eso hay que disfrutarla desde el primer momento; los papás somos los referentes más importantes para estos pequeños seres que, al decir de Serrat «se incorporan a la vida sin temor al horario»; los acompañamos hasta donde ellos lo permiten; teniéndolo claro como papás, como de nuevo dice Serrat: «Y nada ni nadie puede evitar que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós». Gracias Salazar, gracias Valeria, gracias Zoraida.

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