Laudato Si’, al papa Francisco

© Jorge Salazar Isaza

Foto: © Annie Drese

(1)
Hoy todo se recalienta,
por efecto invernadero
vamos al despeñadero
del mundo que se revienta.
Locura sabor a menta
Francisco lanza la alerta,
la humanidad no despierta
del ídolo del consumo,
cuando nos volvamos humo
diremos: la cosa es cierta.

(2)
Un continente de plástico
surge en medio de los mares
patria de los avatares
del reino de lo cáustico.
Realidad: horror fantástico
la basura se acumula
por espacio deambula,
la carrera al beneficio
solo pide el sacrificio
del humilde, de la mula.

(3)
¡Vamos! respira planeta
por árboles y bejucos
con los líquenes y juncos,
familia que no hace treta.
Se levanta la careta
los humanos engreídos
andamos tan poseídos
por aquel afán de lucro:
lleva la tierra al sepulcro,
nos convierte en mal nacidos.

(4)
Natura simple herramienta
para sacar la riqueza
y sacrificar la belleza
de las plantas tan atentas.
!Si! ya se mueren sedientas
y no se come el dinero,
del alimento primero
la dulce leche materna
prepara la vida eterna
que empieza en este lindero.

(5)
No nos llamemos a engaño:
los planetas de repuesto
son un discurso indigesto,
pronto irreparable daño
nos botará por el caño.
Desequilibrio ¡qué vaina!
contaminación no amaina,
la gente que ama la tierra
por el cinismo se aterra:
nadie cantará “tutaina”.

(6)
Sí, donde crece la ortiga
brota también la esperanza,
no cual sol en lontananza
mas fruto de mano amiga
que trabaja cual hormiga.
Miles de sabios del campo
que bien plantan sin escampo
las semillas de futuro
nos ofrecen su conjuro,
dice el Verbo “aquí acampo”.

(7)
Jugar a aprendiz de brujo
degrada madre natura:
si le ayudamos se cura,
dejémonos de tapujo
paremos tanto reblujo.
La creación cosa buena
que no se vaya en barrena,
por lacra sed de conquista
corazón si te despistas
todo termina en gehena.

(8)
Noé fabricó un arca
para salvar el pellejo,
unámonos al cortejo
de las mil y una barca
que luchan contra la parca.
Jirafas y codornices,
árboles, los aprendices:
navega el mundo animal
junto al reino vegetal
por el mar de ser felices.

(9)
Lápiz, goma, sacapuntas
como único arsenal
para enfrentar el mal,
el porvenir que barruntas
se logra si manos juntas.
Lengua, vos sos la más linda
contigo nada me pringa,
listo para ese combate
cantado por tantos vates:
me acompañas en la “yinga”. (1)

(1) “Ginga”: movimiento de base de la capoeira,
danza y arte marcial brasilero.


(10)
Va, caro papa Francisco,
esta copla trashumante
de tu carta eco vibrante
por los montes, desde el risco
que se pierden a mordisco.
Recojo tu voz de aliento:
no al radioactivo viento,
la Creación cual un prisma
refleja santo carisma,
¡sí! Dios nos quiere contentos.



Fin


	

6 comentarios sobre “Laudato Si’, al papa Francisco

  1. Muchas gracias, Jorge. Necesitamos en Arca nueva, recién desempacada, donde quepamos todos, pa’echarla a navegar. Algunos dirán: No, eh! Qué pereza! Con esa gente yo sí no me meto. Con mucha lástima digo y pienso: pues que se alisten p’aparcar.

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  2. Volver a un concepto de la naturaleza que nos de cuenta de que también somos naturaleza y no algo aparte. Recuperar un vínculo sagrado, que sepa asombrarse, agradecer y respetar, para respetarnos y construir un mundo diferente para todos

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  3. « El hombre actúa movido por el deseo permanente y constante de poseer y satisfacerse de objetos, uno tras otro, deseo que solo cesa con la muerte » (Th. Hobbes); gracias Jorge por « exhortar a tiempo y destiempo, con razón y sin ella ».

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  4. En realidad estas décimas sí son un «eco vibrante» de la encíclica del papa Francisco. Es impactante la expresión «un continente de plástico/ surge en medio de los mares» porque es una triste realidad, revela toda la torpeza humana. Me quedo sin palabras y con una honda tristeza, como bien lo dices, no tenemos un planeta de repuesto.
    Tu escrito me sacude al igual que la encíclica. Una bella forma de hacerle un homenaje a su Autor. Me parece que la foto habla por sí misma, también es un grito de auxilio y de impotencia.
    Gracias Jorge, tu estilo nos transmite verdad y a la vez esperanza.

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