Garzón, el duelo imposible: una tragedia ilustrada

© Jorge Salazar Isaza

1. Introducción.                                                                                                       

En “La Poética” Aristóteles define la tragedia como “…una representación de una acción noble llevada a su término (…) que por la puesta en escena de la piedad y el miedo opera una catarsis de ese tipo de emociones”[1]. Hoy propongo una interpretación de la novela gráfica “Garzón, el duelo imposible” de Alfredo Garzón y Verónica Ochoa[2] desde la perspectiva trágica. Para este efecto exploremos, cada uno de los términos de la definición.

La palabra tragedia viene del griego “tragoidia” que significa canto del chivo. En el culto dionisíaco los griegos practicaban el sacrificio de una víctima expiatoria, un chivo inmolado que también se denomina “farmakos” que es a la vez el veneno y el remedio: el culpable de una situación de crisis y el alivio suscitado por su sacrificio que restablece la unión de la comunidad. Por este mecanismo la humanidad busca canalizar su violencia. El riesgo de la guerra de todos contra todos se aleja por el sacrificio de uno solo. Remedio provisional que tendrá necesidad de renovarse sin cesar.

Las ilustraciones del libro “Garzón, el duelo imposible” proponen un cambio de perspectiva: contar la historia desde el punto de vista de los humillados y ofendidos, de los sacrificados.

El asesino nos miente

la sangre clama del suelo,

la víctima es inocente

su grito sube hasta el cielo.

La violencia es la gran protagonista de esta novela gráfica. La muerte de Jaime se inscribe dentro del conflicto colombiano y su tradición de asesinatos. La carátula del libro, inspirada en “La Pietà” de Miguel Ángel, está enmarcada por las tres balas en la cabeza que cegaron la vida de Jaime: “¡Su brillante y singular cabeza!” Los asesinos quisieron acabar “con las estructuras cerebrales que conformaban la arquitectura de su pensamiento y de su acción”. Esta novela gráfica es la prueba de su fracaso. La compasión que suscita invita al recogimiento, a la reflexión y a la crítica… Jaime Garzón, no está solo, a lo largo del relato descubrimos el drama de Jesús María Valle, Eduardo Umaña, Mario Calderón, Elsa Alvarado, Silvia Duzán y muchas otras víctimas con las cuales Jaime compartió su destino.

Al inicio de este libro hay un dibujo de una mano que sujeta un reloj del cual sale un resorte. Se expresa así simbólicamente el dolor de Alfredo por la temprana muerte de su padre y por el hermano asesinado. De niño, Alfredo había recibido este reloj de su papá y Jaime lo había desmontado para ver su funcionamiento sin poder repararlo. Este resorte representa la espiral de la violencia en Colombia como un “eterno retorno al terror” y está ilustrada en cuatro paginas que se despliegan. En la cima del cuadro yace Jaime en los brazos de su hermano Alfredo, de allí se desprenden las atrocidades del horror nacional.

Por eso dice el coplero:

La Violencia con mayúscula

así la escribió Rivera

como si fuera Quimera

que no se llena nunca,

cual una cebolla junca

hace llorar a cualquiera.

2. Representación

El término griego mimesis (µίµησις) también es traducido por imitación. Según Aristóteles “desde la infancia los seres humanos tienen inscritos en su naturaleza a la vez una tendencia a imitar (…) y una tendencia a encontrar placer en las imitaciones”[3]. Los primeros pinitos de Jaime como humorista eran las imitaciones de personajes de la política como Alfonso López Michelsen y Álvaro Gómez Hurtado. Quienes lo conocimos en su juventud recordamos con alegría esos momentos. Además de reproducir los gestos y la voz de los políticos él construía un guion que le añadía humor a su discurso. Ya estaba presente en él, el Garzón artista que se logró ganar el corazón de muchos colombianos.

Mas la imitación también puede ser motivo de disgusto por parte de los imitados. Se requiere capacidad de reírse de uno mismo, sensibilidad estética y sentido del humor para apreciarla. Estas cualidades desafortunadamente han estado ausentes en la élite colombiana: acartonada, formal y más seria que un tramposo. Disfraz bajo el cual, a lo largo de la historia, ha escondido sus intereses en detrimento del bien común. Jaime Garzón de entrada rompió este mito y durante su carrera de humorista “patas arribió” el discurso opresor y propuso la participación ciudadana como una manera de dar la voz a los excluidos del país. Esto le granjeó enemigos muy poderosos entre los representantes de la oligarquía. Añade el coplero:

La guerra gran negocio

Garzón lo tenía muy claro,

piedra de Valencia Cossio

ante Heriberto preclaro.

Este libro también es representación. El eje narrativo está construido desde el punto de vista de Alfredo, el hermano y el amigo, el testigo que nos explica por qué este duelo ha sido imposible. Un narrador que desciende al infierno de su hermano querido: bañado en sangre, con tres tiros en la cabeza, que yace en su camioneta… y tiene la fuerza de dibujar la escena. Allí empieza un periplo que hubiera sido imposible recorrerlo solo. Por eso Verónica Ochoa, entre otras razones, es coautora. Ella, cual Virgilio, es la guía en este viaje peligroso…

La tendencia a imitar nos habita y además de ser la raíz del arte, según el filósofo, constituye un dato antropológico de base. La imitación es negativa, fuente de rivalidades y conflicto, cuando copia el deseo del otro, cuando quiere ocupar su lugar: “Quítate tú, pa’ ponerme yo” dice la canción. Una de las descripciones de esta tendencia del ser humano se encuentra en San Agustín:

“No puede uno persuadirse de que un niño sea inocente cuando encuentra en los senos de su nodriza una muy abundante fuente de leche; tan rica en este primer bien de la natura, por decirlo así, que hay suficiente para él y para otro niño, pero el primero es tan avaro que no puede soportar que otro bebé tan débil y pequeño como él, que tiene extrema necesidad (…) pueda compartir con él y reciba lo que hay en demasía”[4].   

Afortunadamente este no es el único impulso que habita el corazón humano. Es tarea de la cultura, en todas sus manifestaciones, mostrar que la vida no es posible sin sinergia, sin cooperación y una de sus funciones principales es afianzar los mecanismos que permiten la convivencia pacífica. Las luchas intestinas pueden dar al traste con la familia, la etnia, el clan o la civilización.  En Colombia, a partir de la década del 90, se ha hablado de una cultura de la violencia. Esta expresión es una contradicción en los términos. La cultura propende por la vida en todas sus manifestaciones o no lo es. Por eso esta novela gráfica narra el dolor de las ausencias y denuncia un Estado, enmarañado en un modelo fascista y paramilitar como el principal culpable de la muerte de Jaime. Por medio del dibujo y su texto esta novela anticipa la justicia que anhelamos. El protagonista al final le dice a Jaime:  – “Este libro es una forma de justicia. Es la justicia que yo puedo ofrecerle. – Gracias, Alfredo”.

Al lector le queda claro entonces que “el duelo imposible” no es solo por el dolor insondable del asesinato de un hermano y amigo con quien Alfredo compartió su infancia, con quien creció después de la muerte del padre brindándose apoyo mutuo. Este duelo es imposible porque el asesinato de personas como Jaime Garzón, preocupadas por la justicia social, continúa siendo moneda corriente en el país. El día en que está situación cese, el día en que se conozca algo de la verdad sobre los miles de crímenes impunes, el día en que líderes y lideresas gocen de seguridad para ejercer su papel en las comunidades, ese día será posible hacer este duelo… Por eso dice el coplero:

Las sombras de águilas negras

sobre los cuerpos se ciernen,

la justicia las integra

las autoridades duermen.

Después de constatar que las grandes penas tienden a anidarse en el silencio, el narrador de esta novela gráfica invoca el espíritu de Garzón y se decide a abrir la “carpeta verde” que contiene el informe forense. Guardar silencio ahora sería darles gusto a los asesinos, el dibujo se bosqueja sobre una mesa de trabajo y los autores se arman de valor para contar la historia de las víctimas en Colombia. Este libro, marcado por la muerte, existe hoy como objeto para librarle batalla, para que ella no tenga la última palabra.

El Cementerio Central de Bogotá marca la historia de la familia Garzón Forero, allí está enterrado el padre don Félix María y para el narrador es lugar de paseos, observaciones y juegos. Allí también yacen presidentes, líderes, personalidades y un sin número de ciudadanos y ciudadanas, NNs del violento desangre nacional a lo largo y ancho del territorio. Aparece así la urdimbre de esta novela gráfica donde la historia personal se entreteje con la dimensión política. La alusión a la obra “Auras Anónimas” de la pintora Beatriz González, hecha en los columbarios de este cementerio, muestra un pueblo que carga sus numerosos muertos y anuncia el pandemonio que representa el asesinato de Jaime.

3. Una acción noble.

Antígona, la tragedia de Sófocles, ofrece un paralelo con la vida y obra de Jaime Garzón. En la ciudad de Tebas se da el combate por el poder entre Eteocles y Polinices, los hermanos de Antígona, con sus ejércitos. En medio de la batalla los dos se encuentran y se entre matan. Su tío Creonte entonces, partidario de Eteocles, asume el poder y prohíbe, so pena de muerte, que al cadáver de Polinices se le rinda culto. Debe ser abandonado a las aves de rapiña. Antígona no está de acuerdo con ese decreto. Para ella existe una ley divina, por encima de cualquier voluntad humana, que la impele a sepultar con dignidad el cuerpo de su hermano. Antígona decide entonces iniciar los ritos fúnebres en honor de su hermano cuando es sorprendida por los guardias que de inmediato la conducen ante Creonte. He aquí un fragmento de ese diálogo:

Creón. – ¿Conocías la proclama que prohibía ejecutar un acto semejante?

Antígona. – Todos cuantos me escuchan aprobarían mi proceder, si el miedo no les sujetara las lenguas. Pero la tiranía tiene estos privilegios: puede decir y hacer lo que le place.

Creón. – ¿Y no te avergüenza de pensar distinto que ellos?

Antígona. – Nada hay de vergonzoso en honrar al que ha salido del mismo vientre.

Creón. – El crimen y la virtud no pueden recibir lo mismo.

Antígona. – ¿Quién sabe si nuestras consignas permanecen puras a los ojos de los

                  muertos?

Creón. – Un enemigo muerto, sigue siendo un enemigo.

 Antígona. – Ciertamente no he nacido para compartir el odio; sino el amor [5].

Alguna vez en los estudios de Radionet en Bogotá le preguntaron a Jaime:

– ¿A usted qué lo hace feliz?

 – Ver felices a los demás, respondió.

Uno de los méritos de esta obra es la presentación de un Garzón integral, donde su vida y su obra laten al unísono. Su humor, el activismo, su solidaridad, la búsqueda de la paz, una pedagogía política, su arte y manera de ser… todo eso tiene una sola intención: dar amor. Dice el coplero:

El espíritu de Jaime

dibujado entre guaduales,

que su energía no amaine:

por aquí corre a raudales.

El libro pide justicia,

dibujos y textos justos

se oponen a la injusticia,

nos regalan de buen gusto.

4. La piedad.

La tragedia para los griegos representa hechos que suscitan en el espectador la compasión por un destino infeliz del cual el personaje no es culpable. Al mostrar como Antígona es condenada a muerte por sepultar a Polinices, la tragedia despierta el sentido de lo humano. Creonte, por su parte, carece de empatía y desprecia las leyes de los dioses. Cuando Teresias, el profeta, le advierte del peligro que corre a causa de su intransigencia Creonte se burla y muestra una impiedad funesta. Su hijo Hemón entonces, el prometido de Antígona, se suicida por la muerte de su novia. Eurídice, esposa de Creonte y madre de Hemón, también se quita la vida del desespero. Creonte, lleno de remordimiento, se precipita entonces en la desgracia. El mensajero lo describe como “un cadáver que respira”.

La tragedia de Antígona denuncia la politización de lo sagrado como manera ilegítima de sustentar el poder y propone la necesidad de buscar lo correcto para guiar nuestro destino. La novela gráfica de Alfredo y Verónica se inscribe en esta dinámica. Jaime no está solo en su destino trágico, junto a él miles de víctimas en Colombia esperan justicia. El desamparo asiste a los defensores de derechos humanos, a líderes y lideresas sociales, a ambientalistas, obreros, campesinos, indígenas… Por eso dice el coplero:

Y no es por un arrebato

lo digo meditabundo,

en estos asesinatos

yace el secreto del mundo.

Garzón imita gallinas,

Mario se camina el monte,

Valle ante el campo se inclina

Umaña escucha a Belafonte.

Elsa Alvarado en espera,

natura enseña ser madre,

mientras arman ratonera

los “paracos” del desmadre.

Pelos de la misma perra

proponen como remedio,

patrocinio de la guerra

para quedarse con predios.

 5. El miedo.

Según el pensamiento trágico, el asesinato transgrede la noción de humanidad. Romper de manera voluntaria el hilo sagrado de la vida produce miedo dada la fragilidad que nos constituye. Mas el miedo trágico está llamado a ser acendrado. Ismene, la hermana de Antígona, entra en pánico cuando esta le comparte su plan de enterrar a su hermano Polinices. Ismene no quiere conflictos con su tío Creonte y además le teme. Ella sabe de lo que él es capaz y le suplica a Antígona de abandonar su proyecto. Antígona decide infringir sola la interdicción y da muestras de un gran coraje. Ella es sorprendida por los guardias en medio de los ritos funerarios en honor de su hermano y cuando es condenada a muerte por Creonte, su hermana Ismene entra en escena. Ha superado su miedo y quiere compartir el destino de su hermana. Antígona le responde:

– Basta con que yo muera.

Esta novela gráfica, al igual que Antígona, también es valiente. Muestra por donde va el agua al molino de las masacres en Colombia, señala los instigadores principales de un estado de violencia y devela los mecanismos criminales para defender intereses de una élite. Aparecen aquí nombres propios, paramilitares, mafiosos, instancias del poder civil y militar confabuladas para reinar por el miedo. Buena parte de las masacres en el país tienen por objetivo crear pánico entre la población, desplazar a los campesinos y apropiarse así de sus tierras. La guerrilla no ha sido ajena a esta estrategia y con ella perdió cualquier asomo de legitimidad.

La tragedia griega muestra como la práctica de la violencia degrada al ser humano y hace que sus actores, sin distingo de bando, se asemejen en su envilecimiento. No es difícil encontrar en los grupos violentos actuales en Colombia, por ejemplo en el  Clan del Golfo, integrantes que han pasado por todos los grupos armados. Por eso el coplero exclama:

La violencia primigenia

siempre cumple su papel,

el hombre se las ingenia

Caín aún mata Abel.

De Jaime los asesinos:

Castaños, Tusos, Macacos…

de muchos cegó el destino

este modelo “paraco”.

– Estamos en malas manos

dijo Jaime en acertijo,

de ser mejores humanos

esa es la tarea, mijo…

6. Conclusión: la catarsis.

Para Aristóteles la representación de la tragedia está destinada a depurar la piedad y el miedo. Esta purificación la llama catarsis y tiene un carácter espiritual. Se olvida con frecuencia que la tragedia entre los griegos hacía parte de una práctica religiosa. Se trata, gracias al arte dramático, de elevar las emociones para contemplar el misterio de la vida en su belleza y complejidad. El pesimismo o el optimismo son categorías vacías para el pensamiento trágico. La piedad y el miedo acendrados permiten un realismo lúcido sobre la condición humana. Sí, somos seres para la muerte como dice el existencialismo, mas todo se juega en el estilo: en la manera de cada uno de hacerle frente al destino y en la dignidad con la cual invistamos nuestro final. Antígona marcha a la muerte con la frente en alto, sabe que su causa es justa y a pesar de su soledad tiene confianza en la vida que trasciende la voluntad del tirano. Pienso en ese afiche de Jaime envuelto en la bandera de Colombia que reza: “muerte, ¿dónde tu victoria?” (1 Co 15, 55).

Al final Antígona emparedada cumple la condena de morir de inanición: el último intento de Creonte por evitar que su muerte “contamine” otros de rebelión. Ella aún resiste, hace un lazo con los hilos de su velo y se ahorca. La desgracia se desencadena en torno de Creonte preso del remordimiento. El espectador conmovido comparte el dolor puesto en escena. No hay moraleja, persiste una invitación a buscar según cada quien, con sabios consejos y atención al sentir de la gente, el actuar justo frente a la historia. Así termina también “Garzón, el duelo imposible”. Un convite a despertar la conciencia individual y colectiva, a colaborar por un mundo más justo y un llamado a perpetuar el pensamiento de Jaime.

Concluye el coplero:

Jaime divino payaso

a vos te pusieron “Heyoca”,

con burlas das batacazo

corruptos a la guandoca.

Los amigos animales

en “El Fin de la Esperanza”,

nos protegen de los males

de Vero y Alfredo la usanza.

                  Fin.

Bruselas, 20 de junio 2025

Espacio “Buen Vivir”.


[1] La Poétique, Aristote, texte, traduction, notes par Roselyne Dupont-Roc et Jean Lallot,  Éditions du Seuil, Paris, 1980, capítulo 6, p. 53. (Las traducciones son nuestras).

[2] Rotundo Vagabundo, Pereira – Bogotá, 2024.

[3] La Poétique, ibid., capítulo 4, p. 43.

[4] “Confessions”,Gallimard – folio classique- 1993, p. 38.

[5] Sófocles, Antígona, Ediciones En Arjé, formato electrónico, p. 71.

3 respuestas a “Garzón, el duelo imposible: una tragedia ilustrada”

  1. Avatar de marinitaka
    marinitaka

    Un texto muy bien escrito, muy bien concebido; muy bien lograda esa lectura del texto de A Garzón desde doble perspectiva de La Poética de Aristóteles y Antígona de Sófocles. Van mis felicitaciones para Salazar e igualmente para Alfredo por su magistral obra: que por fin el duelo vaya tocando a su fin, al menos en lo personal ya que a nivel de país todavía se ve demorado.

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  2. Avatar de Jorge Salazar Isaza

    Bien Salazar. De lujo enmarcar las muertes de Jaime y tantos otros en la tragedia griega. El absurdo pudo entonces más que el humor lúcido de Jaime. Esperamos que se recupere la razón y la irreverencia ante el autócrata.

    Hernando Clavijo.

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  3. Avatar de anamercedesmejia

    Jorge:

    Tu escrito es un tejido construido con el alma, en él se puede percibir tu gran aprecio y admiración por Garzón, la tristeza por su ausencia, pero también, la fuerza invencible de su legado. Es un texto bien elaborado y muy enriquecedor al interpretar la novela desde la perspectiva de la tragedia. Nos revelas la condición humana desde sus dos opuestos: la dignidad inquebrantable de Garzón y la terrible miseria de sus asesinos. Nos resaltas la riqueza de los símbolos ilustrados en ella, los cuales la convierten en una obra imperecedera como lo será siempre la tragedia griega.

    Los aportes del Coplero son geniales, reflejan fidelidad al espíritu de la risa, humor trascendente de Garzón, y a tu propio estilo irónico y burlesco; con ellos profundizas la realidad narrada en la novela y la trasciendes.

    Gracias porque a través de tu interpretación también estás haciendo justicia como lo hacen los autores de esta novela. Gracias por revelarnos el valor fecundo de la literatura para ahondar las crueldades de la vida, superando la superficialidad de la inmediatez, que tanto conviene a los poderosos. Aprecio mucho tu comentario, me animó a comprar y leer la novela, gran obra. Como lo dice el epígrafe del libro: «Los muertos convierten a los que quedan en fabricantes de relatos. Todo se pone en movimiento, signo de que algo, allí, insufla vida». Vinciane Despret

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3 comentarios sobre “Garzón, el duelo imposible: una tragedia ilustrada

  1. Un texto muy bien escrito, muy bien concebido; muy bien lograda esa lectura del texto de A Garzón desde doble perspectiva de La Poética de Aristóteles y Antígona de Sófocles. Van mis felicitaciones para Salazar e igualmente para Alfredo por su magistral obra: que por fin el duelo vaya tocando a su fin, al menos en lo personal ya que a nivel de país todavía se ve demorado.

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  2. Jorge:

    Tu escrito es un tejido construido con el alma, en él se puede percibir tu gran aprecio y admiración por Garzón, la tristeza por su ausencia, pero también, la fuerza invencible de su legado. Es un texto bien elaborado y muy enriquecedor al interpretar la novela desde la perspectiva de la tragedia. Nos revelas la condición humana desde sus dos opuestos: la dignidad inquebrantable de Garzón y la terrible miseria de sus asesinos. Nos resaltas la riqueza de los símbolos ilustrados en ella, los cuales la convierten en una obra imperecedera como lo será siempre la tragedia griega.

    Los aportes del Coplero son geniales, reflejan fidelidad al espíritu de la risa, humor trascendente de Garzón, y a tu propio estilo irónico y burlesco; con ellos profundizas la realidad narrada en la novela y la trasciendes.

    Gracias porque a través de tu interpretación también estás haciendo justicia como lo hacen los autores de esta novela. Gracias por revelarnos el valor fecundo de la literatura para ahondar las crueldades de la vida, superando la superficialidad de la inmediatez, que tanto conviene a los poderosos. Aprecio mucho tu comentario, me animó a comprar y leer la novela, gran obra. Como lo dice el epígrafe del libro: «Los muertos convierten a los que quedan en fabricantes de relatos. Todo se pone en movimiento, signo de que algo, allí, insufla vida». Vinciane Despret

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