© Jorge Salazar Isaza

foto: © Annie Drese.
(1)
Muchos años en mi casa,
permanente o de por días,
fueron varias las Marías
do los Salazar Isaza.
También hubo una Tomasa
que venía del Chocó,
dijo barrio “Pobladó”,
su delicia de frijoles
se cantaba como goles,
mi paladar no olvidó.
(2)
Me pasaba en la cocina,
de niño escuchaba radio
ese lugar era mi estadio,
con Hortensia y Fidelina.
La música campesina,
Kaliman y la novela,
el queso en la agua panela,
los cuentos de algún espanto,
conforman aún encanto
que arrulla mi duermevela.
(3)
A una empleada bonita,
lleva por nombre María,
digo si novio tenía,
responde: no necesita.
– Veo por mi hija bendita,
yo trabajo dentrodera,
la cocina y lavandera,
sola como una berraca,
don Jorge, tras de la vaca
se vienen por la ternera.
(4)
Socorro energía aloja,
trabaja en diversas fincas,
como sacristana brinca
del altar al de congoja.
A catequesis se arroja,
se ilustra como persona
lideresa de la zona,
los domingos en la misa
lee claro, suave brisa,
más culta que las patronas.
(5)
También la llaman muchacha,
otros le dicen sirvienta,
cuánto trabajo le inventan
en cuartos de cucaracha.
Mal pagas hasta las cachas,
los contratos informales,
los horarios abismales
que incluyen todo servicio,
del desayuno hasta el vicio
de señoritos letales.
(6)
De la empleada doméstica
poca consideración,
reducida a su función
la ven sin ninguna estética.
Se les olvida la ética,
las moras del matorral
les evoca la moral,
para coger ese fruto
poco importa el exabrupto,
buenos padres de familia
tan solo entienden la “filia”
como el deseo de un bruto.
(7)
De Navidad un mercado
en la gran plaza de Bruselas,
atraíamos clientelas
con joyas, fotos, cuidado…
Mujer, gesto delicado,
miró cual si fuera rito
mas no escogió regalito,
vi diáspora del rebusque:
– Por favor no se me ofusque,
tienen todo muy bonito.
(8)
Empleada de por vida
conocí donde mi prima,
Berta a la familia mima
con magia de su comida.
Su presencia tan querida
en su labor con alegría,
lava, plancha sin tutía,
parece un hada madrina
del cuarto a la cocina,
más bien la teofanía.
(9)
La Emperatriz y la Nuncia,
Floralba, Carmen, Helena
su destino enhorabuena
la primavera anuncia.
Todo mundo denuncia
si no está hecho el trabajo,
cuando sí, importa un carajo,
se considera normal
la labor tan informal
sin tener nunca agasajo.
(10)
Que el señor Dios de los cielos
dé respeto pa el humilde,
que nadie a la mujer tilde
de “manteca” con recelo.
Que este y los otros flagelos
los saltemos como cabra,
que al fin mi corazón se abra
por la gracia femenina,
que me brinda cual encina
la sombra de tu Palabra.
Fin
10 respuestas a «Empleada doméstica»
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No olvides escribir aquí tu impresión sobre estas décimas. Gracias.
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Excelentes décimas, nos regresamos a la infancia.
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Poco escapo a Jorge Alberto Salazar al cantar com delicadeza e ironia aquel destino de millares de Marias que vinieron e infelizmente aun vienen como uno de los atributos de ser blanco ( o se comportar como blanco siendo “mestizo” ) tener algo de medios económicos y ostentar el status de ser clase media heredera orgullosa del criollismo bastardo de Nuestra America.
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no se te escapó nada Jorge Alberto: delicado, irónico e infelizmente verdadero para millares de Marias en nuestra America.
Fernando TorresMe gustaMe gusta
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Hermosamente dicho, tristemente ciertas muchas circunstancias, válidas reivindicaciones y grandes aprecios por tantas María que ha habido en nuestra vidas. Gracias Jorge
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Jorge muy interesante
No es facil llevar a poesía un drama social
Gustavo RiverosMe gustaMe gusta
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Certero homenaje a las que fueron esenciales a nuestra infancia. Nunca reconocidas, siempre presentes. Eran ventana cotidiana al otro pais, el que negábamos. Gracias Salazar !!!!
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Nos perecía normal, y quizá lo era y los; pero no deja de ser un hecho que, por ignorado, no menos injusto; pero el pragmatismo y la cultura del confort y el dominio no paran en mientes, ahí sigue el hecho tal cual; aunque cada vez más la ley las tiene más en cuenta, con salarios justos y condiciones más humanas. Cualquier homenaje es poquito para todo lo que han hecho a lo largo de siglos de servicio (¿o servidumbre?). Y tus coplas son un bello homenaje a unas personas que casi siempre pasan por nuestras vidas como invisibles.
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Me gustan mucho estas coplas, me alegran porque son el reconocimiento al trabajo doméstico siempre tan necesario. Aplausos, porque entre canto, rima y humor se denuncia la gran explotación a las que han sido sometidas las mujeres que con un gran esfuerzo desarrollan esta digna labor. Encuentro en este desprecio hacia ellas rezagos de la época de la esclavitud, me parece que esta injusticia aún pasa desapercibida en nuestra sociedad colombiana.
Celebro Jorge este bello homenaje, acompañado de una foto que habla por sí sola. Abrazo la nobleza y la fidelidad de tantas mujeres que realizan este trabajo cada día.
Muchas gracias Jorge y AnnieMe gustaMe gusta
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Jorge, evocas con sensibilidad la difícil condición de tantas abnegadas Marías que han formado parte de nuestras vidas. No se te olvidó nuestra querida Nuncia.
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