© Jorge Salazar Isaza
(1)
El palacio de justicia
tomado por sangre y fuego,
producto de un odio ciego
monumento a la sevicia.
Guerrilla todo lo vicia,
forma superior de lucha
tan solo es una casucha
que abriga el resentimiento,
solo siembra sufrimiento,
no respeta ni la cucha.
(2)
Tampoco se queda atrás
la brigada envilecida,
la retoma cobra vidas
con una excusa falaz.
Se ponen el antifaz:
defender la democracia;
maestro: tiros de gracia
no son derecho ni ley,
cuando asesina su grey
solo sed de matar sacia.
(3)
Aquella toma anunciada
más parece ratonera,
de fuego disparadera
busca la tierra arrasada.
Qué diálogo ni qué nada,
adelante con la refriega,
la mortandad ya se riega
con operación tan cruenta,
solo cadáveres cuenta;
lo que a los buitres congrega.
(4)
Los que salen de ese infierno
van a Casa del Florero,
segundo piso o primero
según dicte el desgobierno.
De acuerdo al manual cuaderno
tortura será la ganga,
no excluye la burundanga,
por fa, les dan golpe seco,
cuando aparece el chaleco
que no aparezca la manga.
(5)
Los rehenes claman en vano,
con don Reyes Echandía
la justicia fallecía,
pues les importaba guano.
Los asaltantes villanos
qué mirada tan obtusa:
sin el embajador de USA
ningún gobierno negocia,
así formaron una socia,
de los derechos abusa.
(6)
En Urán Carlos Horacio,
magistrado de la Corte,
se cobraron el importe
por la toma del Palacio.
Mancillado aquel espacio,
con las vidas inmoladas,
solo queda la tonada
de una copla peregrina,
la víctima se empecina
por una memoria honrada.
(7)
El Palacio envuelto en llamas
disimula la violencia,
destrucción de la evidencia
por si la justicia clamas.
Víctima: de dolor bramas
en medio del pandemonio,
se apaga tu testimonio,
ya se impone la mentira,
tú continuas en la mira
de un estado manicomio.
(8)
Este muro fue testigo
de la orden: dentren, fumiguen,
¡vayan! no se me remilguen,
todos son el enemigo.
El muro sirvió de abrigo
contra el fuego desatado,
los rehenes ninguniados
lo decidieron “arcanos”,
comandantes inhumanos,
al frente, de los dos lados.
(9)
Mejor es pasar la página,
parece ser la consigna,
la sociedad se resigna
a que no descansen las ánimas.
Sin una señal magnánima
la democracia no aguanta,
la memoria se atraganta,
pa reconstruir país
ven a compartir maíz,
lo que de Colombia encanta.
(10)
País de lindo arrebol,
de mareo por carretera,
del monte que se entrevera,
llaga que supura al sol.
El Palacio cual crisol
puso a fundir la esperanza,
de las armas la alabanza
demostró su malquerencia,
solo la fe con su ciencia
me devuelve la confianza.
Fin
4 respuestas a “El Palacio en décimas”
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Hola Jorge,
Muchas gracias por leer mi libro, por el mensaje y por estas decimas maravillosas que sintetizan muy bien todo lo que ha sucedido en estos 40 años.
Una feliz noche,
Helena Uran Bidegain
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La tragedia de la toma y retoma es bien retomada en tus versos. Gracias por confirmarnos que el absurdo rige con frecuencia la historia. Aquí nadie ganó, salvo los sádicos y masoquistas. Aprendimos o estamos condenados como Sísifo?
Hernando Clavijo.
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1985…Hace cuarenta años «la justicia fallecida». Todo fue un horror.
Jorge:
Gracias porque estas coplas son un llamado para «no pasar la página», para honrar cada vida exterminada y honrar también a los que tuvieron el valor de investigar las barbaridades allí ocurridas.
A través de cada copla está muy bien expesada la crueldad de los que tomaron y retomaron el Palacio de Justicia desvelándonos el lado oscuro de la condición humana, así como también, nos muestras el dolor infinito de las víctimas y su valentía de no callar jamás.
Gracias por este «Nunca Más» que está implícito en cada una de tus palabras.
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No es fácil armonizar estética y violencia política; hacer poesía sobre estos temas es un riesgo de no acertar por exceso o por dfecto; como dice J Heredia: «Para combinar lo bello y la luz sin perder distancia»; pero Salazar lo logra en su texto; gracias Jorge y felicitaciones.
Carlos Hernán Marín.
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