© Jorge Salazar Isaza

En cultivo de maíz
había un espantapájaros,
no le temían los pájaros
poseía este cariz:
silbar por boca y nariz.
Y de cómo aprendió este arte
nadie podría dar parte,
cuentan que una leve brisa
le dibujó una sonrisa
y dijo: - ¡Por favor, comparte!
De camisón de marino
con su sombrero empajado
ya sus vestido ajados
siempre entonaba sus trinos
deleite de los vecinos.
Cucaracheros, gorriones,
cuervos, torcazas, pichones…
Del Espantajo silbido
su concierto preferido
conmovía corazones.
¡Y bailaba el monigote!
Al compás de su tonada
de fiesta la madrugada
daba muestras de su dote
cual de rumba sacerdote.
Tornaba luego a su puesto,
los pájaros bien dispuestos
devoraban aquel grano
con permiso del paisano
silbador nunca molesto.
- ¡No dejan ni el afrecho!
gritó el Granjero enojado,
mi campo está condenado
pajarracos al acecho
todo lo vuelven desecho.
¿Para qué puse espantajo?
Lo quemo y se va al carajo,
mañana le prendo fuego
que se termine el juego
de todos estos vergajos.
Pues llegó armado el Granjero
de un frasco y de una escopeta
“engasolinó” la silueta
del Espantajo trovero,
blandió prendido mechero.
- No me queme, por favor,
mire que soy resplandor
de los cantos del monte
del arrullo del cinzonte
del aroma de la flor.
- Todo eso me importa un pito,
bajo sola condición
de repartir perdigón
y dejar pájaro frito,
tu vida no te la quito.
Toma munición y el arma
sonarás siempre la alarma,
la plaga se va de huida
que aquí no busque comida,
ahí está tu nuevo karma.
Los pájaros en asombro
por Espantajo matrero
que se pasea muy fiero
con una escopeta al hombro,
pues si te vi no te nombro.
De mayos en una espiga
casi explota la barriga,
menos mal al muy bisoño
contra un palo de madroño
la culata lo hizo migas.
Se levantó adolorido
dispuesto a seguir su ronda
mas en esas llegó Alondra
su amiga de tiempos idos:
- ¿Y vos que hacés mal nacido?
¿Acaso somos enemigo?
Por favor, vente conmigo,
tirá la escopeta lejos
no te volvás tan pendejo,
buscaremos un abrigo.
El espantajo asustado
quiso silbar y no pudo,
problema tan peliagudo
matar o verse matado
como si fuera ganado.
- ¿Dónde iremos Alondrita?
Soy de esta tierra bendita
silbo en campos de maíz
con ustedes soy feliz,
mas qué situación maldita.
Salen pues en desbandada
de pájaros las familias,
el Espantajo se afilia
todos cantan en manada
se pierden por la cañada.
Por fin llegan a la selva
para que la vida vuelva
llena de trinos cantores,
golondrinas, ruiseñores…
se nutren de madreselvas.
Fin
6 respuestas a “El Espantapájaros Silbador”
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Viva el canto del espantapájaros! Como dice la canción : «si se calla el cantor, calla la vida»
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Mi comentario: «Bonito mensaje, no a la violencia, no a la soledad, sí a la libertad, sí a la comunidad Hasta el más humilde, hasta la más humilde labor, tienen su lugar cuando de la libertad y de lo colectivo se trata. Felicitaciones Salazar, y felicitaciones a las ilustradoras, Ani e Inaïa. Gracias a los tres. Un buen equipo.»
Carlos Hernán Marín.
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Este cuento tiene gracia, nos describe y nos ilustra de una forma sencilla y divertida cómo es y qué hace este bello ser que descubrió cual era su verdadera esencia. La narración tiene vida y el dibujo movimiento con «su vestido ajado». Y «Una leve brisa le dibujó su sonrisa». ¡Qué delicadeza!
Un No espantapájaros… le podemos dar un giro a la vida para alcanzar a ver lo que a simple vista no vemos o nos parece imposible alcanzar: nuestro amigo lo logró.
Felicitaciones a sus autores, muy originales.
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