Mundo Loco – décimas –

© Jorge Salazar Isaza

  
(1)
Un amigo compungido
me dice con emoción:
fracasó generación
de nuestros años corridos.
Pronto seremos olvido
dejamos peor país,
de ese cambio de raíz
que tanto cacareamos
quedan los discursos vanos,
una tusa sin maíz.

(2)
Y no le falta razón
al desorbitado amigo,
también he sido testigo
de un mundo sin corazón.
Soñamos con un montón
de quimeras extraviadas
palabras manipuladas
que esconden el interés
del mismo egoísmo soez
asesino de alboradas.

(3)
Bachiller Sansón Carrasco
del de la Triste Figura
quiso curar la locura
llevose grandioso chasco.
Terminó bajo los cascos
Caballero del Espejo,
más loco y más perplejo,
pues famoso Don Quijote
casi le parte el cogote
por meterse de pendejo.

(4)
Saquemos la moraleja
que da la literatura:
para curar la locura
guardemos bien la molleja.
La imitación acompleja
nos vuelve simple copión,
pues los locos son legión
por peligroso contagio,
que del reinado del plagio
resulta mucho “güevón”.

(5)
En este mundo tan loco
no se sabe do mirar
cual tormenta en alta mar
envueltos en zaperoco.
Para no rayar del coco
me procuro un ideal,
trascendente y no formal,
aquella flor del pantano
con su perfume lozano
que me protege del mal.

(6)
Ciegos guían otros ciegos
y juntos caen al pozo
del destino ponzoñoso
de la guerra cual un juego.
Se precipita la crisis
que conlleva apocalipsis,
holocausto nuclear
ya comienza a clarear,
solo triunfará la tisis.

(7)
Con la razón en derrota
también se despacha el Verbo,
del cristianismo el acervo
declárase en bancarrota.
De moral no queda gota
porque la ley del más fuerte
parece la sola suerte
reservada a los humanos,
pues lo de darse la mano
se reemplazó por la muerte.

(8)
Y cuando miro a mi nieta
columpiándose traviesa
la sombra se me atraviesa
de un futuro sin poeta.
Todo responde a la treta:
natura mero instrumento
apetito siempre sediento
a copiar deseo del otro
nos torna salvaje potro,
de correr pierde su aliento.

(9)
Peregrinos de esperanza
nos dice papa Francisco,
desde lo alto del risco
precipicio en acechanza.
Y vemos en lontananza
cual horizonte que brilla,
la luz que nos maravilla
también nace del abismo,
desde el fondo de sí mismo
se abre mágica sombrilla.

(10)
Solo me queda el lenguaje
rincón de la resistencia
donde tejo con paciencia
rimas, coplas, personajes…
Me acompañan en los viajes
hacia el humano misterio
muy a pesar del improperio
que se levanta a mi paso,
los versos dan batacazo
que despiertan monasterios.






Fin